Colombia ante la elección decisiva:
emoción, poder y el riesgo de perder aun teniendo razón
Colombia se aproxima a sus próximas elecciones presidenciales en un estado que no puede describirse simplemente como “polarización”. El país atraviesa una fase de reordenamiento del poder, donde las urnas son solo uno de los campos de batalla. El conflicto real se libra en la emoción colectiva, en la legitimidad institucional, en la narrativa del futuro y en la capacidad de movilización simbólica.
El gobierno de Gustavo Petro no solo marcó una ruptura histórica; también activó todos los mecanismos defensivos de un bloque de poder que aprendió —en América Latina— que no siempre es necesario ganar limpiamente para recuperar el control. A veces basta con impedir que el adversario gobierne plenamente.



