TRUMP Potus un Caligula moderno.

 Quiero participar REGISTRATE para recibir documento estratégico

I. Marco general del discurso: entre seguridad, botín y cambio de régimen



El discurso de Trump —tanto en su forma explícita como en sus alusiones— no se ajusta al lenguaje clásico del derecho internacional ni de la seguridad colectiva, sino que se inscribe en una retórica imperial de corte abiertamente neocolonial, donde confluyen tres ejes:

  1. Criminalización del adversario político (Maduro como “narcotraficante”).

  2. Legitimación de la intervención bajo pretextos de seguridad hemisférica.

  3. Confesión explícita de interés económico (control del petróleo y “ganar mucho dinero”).

Esta triple estructura revela una incoherencia central:

Si el objetivo fuera exclusivamente judicial o de seguridad, no habría lugar para declaraciones sobre apropiación de recursos, rediseño del gobierno o ganancias económicas.


II. Inconsistencias discursivas y jurídicas fundamentales

1. Narcotráfico vs. botín económico

Trump sostiene que la intervención se justificaría por la condición de Maduro como “narcotraficante”. Sin embargo:

  • No existe sentencia internacional (Corte Penal Internacional o tribunal competente) que sustente legalmente una “extracción” forzada.

  • El narcotráfico no habilita, según la Carta de la ONU, la invasión de un Estado soberano.

  • La simultánea mención del petróleo venezolano como objetivo estratégico desmonta el argumento moral y lo reemplaza por uno extractivista.

Conclusión jurídica: el discurso incurre en una confesión de motivo ilícito, lo cual invalida cualquier pretensión de legalidad internacional.


2. “Extracción” de Maduro vs. cambio de régimen

La noción de “extraer” a un jefe de Estado equivale, en términos jurídicos, a:

  • Secuestro internacional

  • Violación del principio de no intervención

  • Acto de agresión, según la Resolución 3314 de la Asamblea General de la ONU

Al mismo tiempo, Trump habla de:

  • Rediseñar el gobierno

  • Administrar los recursos

  • Dirigir políticamente el país

➡ Esto confirma que no se trata de una operación puntual, sino de un proyecto de cambio de régimen tutelado, similar a experiencias históricas en:

  • Chile (1973)

  • Honduras (2009)

  • Argentina (ciclos de endeudamiento, condicionamiento y lawfare)


III. Dimensión geopolítica: el Caribe como teatro de presión estratégica

1. Despliegue naval y cercamiento territorial

El acercamiento de naves estadounidenses al Caribe y a las proximidades de Colombia y Venezuela cumple varias funciones simultáneas:

  • Disuasión militar directa

  • Mensaje psicológico de dominación

  • Presión diplomática indirecta sobre gobiernos aliados o ambiguos

No es una operación táctica, sino una demostración de poder regional, donde el Caribe vuelve a ser tratado como “mar interior” de EE. UU.


2. Colombia: el mensaje implícito

El mensaje hacia Colombia es doble:

  • Advertencia: quien no coopere, será aislado.

  • Instrumentalización: uso del territorio como plataforma logística, diplomática o de presión.

Esto coloca a Colombia en una posición de alto riesgo estratégico, pues:

  • Compromete su soberanía

  • Aumenta tensiones internas

  • La expone a retaliaciones regionales

  • Profundiza fracturas sociales y políticas internas


IV. Dimensión socioeconómica: el petróleo como núcleo real del conflicto

Trump no oculta el verdadero centro de gravedad: el petróleo venezolano.

1. ¿Por qué Venezuela?

  • Las mayores reservas probadas del mundo

  • Potencial control de precios y flujos energéticos

  • Capacidad de debilitar alianzas alternativas (China, Rusia, Irán)

2. “Ganaremos mucho dinero”

Esta frase es clave porque:

  • Reconoce ánimo de lucro estatal

  • Desnuda la lógica de piratería moderna

  • Rompe cualquier narrativa humanitaria

➡ En términos de economía política internacional, se trata de:

  • Acumulación por desposesión

  • Neocolonialismo extractivo

  • Capitalismo de guerra


V. Mensaje regional: arrodillarse o ser castigados

El discurso dirigido a:

  • Cuba

  • Venezuela

  • Colombia

  • Gobiernos progresistas o de izquierda

no es diplomático, sino coercitivo:

  • Se exige alineamiento

  • Se amenaza con sanciones o fuerza

  • Se anuncia castigo ejemplar

Esto configura un nuevo ciclo de Doctrina Monroe, actualizada en clave empresarial–militar:

“Obedecen o intervenimos.”


VI. Evaluación estratégica final

1. Verdaderos motivos

  • Control de recursos estratégicos

  • Reconfiguración geopolítica del Caribe

  • Mensaje disciplinador a América Latina

  • Uso electoral interno del enemigo externo

2. Riesgos reales

  • Escalada militar regional

  • Crisis humanitaria ampliada

  • Ruptura definitiva del multilateralismo

  • Radicalización política continental

3. Inconsistencia central

Trump dice combatir el crimen, pero anuncia saqueo.
Dice restaurar democracia, pero propone gobierno dirigido desde fuera.
Dice proteger la región, pero amenaza con ataques.


VII. Cierre analítico

Este discurso no es un error retórico, es una confesión estratégica.
No busca legalidad, busca sumisión.
No persigue justicia, persigue renta.
No defiende la democracia, la administra como botín.

Desde una perspectiva colombiana, latinoamericana y de derecho internacional, se trata de una amenaza directa al orden jurídico global y a la soberanía regional, que exige claridad política, unidad diplomática y memoria histórica.

VIII. Reincorporación explícita de la Doctrina Monroe: regreso formal del colonialismo hemisférico

1. La Doctrina Monroe ya no como subtexto, sino como proclamación

El anuncio de Trump sobre la reincorporación explícita de la Doctrina Monroe marca un punto de inflexión cualitativo. Ya no se trata de una doctrina implícita, operando de facto, sino de una reafirmación pública y doctrinaria de que:

  • América Latina es una zona de influencia exclusiva de EE. UU.

  • Las soberanías nacionales son condicionales a la alineación política.

  • La autodeterminación queda subordinada a los intereses estratégicos y económicos del “centro imperial”.

Esto rompe definitivamente con el lenguaje diplomático posterior a la Guerra Fría y restaura un marco pre-ONU, previo incluso al derecho internacional contemporáneo.


2. América Latina como “proveedora”, no como sujeto político

En el discurso de Trump, reforzado por la Doctrina Monroe reactivada, los países latinoamericanos no aparecen como Estados soberanos, sino como:

  • Reservorios de recursos naturales (petróleo, minerales, biodiversidad).

  • Espacios logísticos (puertos, mares, territorios de tránsito).

  • Mercados cautivos y dependientes.

  • Zonas de sacrificio geopolítico.

La expresión implícita es clara:

Los países no gobiernan sus recursos; los administran provisionalmente hasta que el imperio decida intervenir.

Esto explica por qué Trump habla sin pudor de “tomar el petróleo”, “dirigir el país” o “ganar dinero”: en su marco mental, no se roba a una colonia; se la explota.


3. El “patio trasero” como categoría estratégica vigente

La noción de backyard o “patio trasero” reaparece no como metáfora, sino como categoría operativa:

  • El Caribe es tratado como mar interno.

  • Centroamérica como corredor de control.

  • Colombia como plataforma avanzada.

  • Venezuela y Cuba como territorios rebeldes a disciplinar.

La Doctrina Monroe, en su versión trumpista, no busca estabilidad, sino obediencia. No busca socios, sino subordinados funcionales.


4. De la Doctrina Monroe al colonialismo empresarial-militar

La novedad no es la doctrina en sí, sino su fusión con lógica empresarial:

  • El Estado imperial actúa como holding geopolítico.

  • La guerra se convierte en inversión.

  • El cambio de gobierno es reestructuración administrativa.

  • La ocupación se disfraza de gestión eficiente de activos.

Cuando Trump afirma que “ganarán mucho dinero”, está verbalizando lo que antes se ocultaba:
La Doctrina Monroe ya no es solo geopolítica, es contabilidad.


IX. Implicaciones regionales de la Doctrina Monroe reactivada

1. Para Venezuela

  • Justificación abierta del saqueo.

  • Negación total de soberanía.

  • Conversión del país en “activo estratégico”.

2. Para Colombia

  • Riesgo de convertirse en Estado satélite operativo.

  • Pérdida de margen diplomático.

  • Exposición a conflictos inducidos.

  • Profundización de fracturas internas bajo presión externa.

3. Para Cuba y gobiernos de izquierda

  • Mensaje inequívoco: o se arrodillan, o serán castigados.

  • Fin de cualquier simulacro de coexistencia ideológica.

  • Criminalización automática del disenso político.


X. Cierre estratégico ampliado

Con la reincorporación explícita de la Doctrina Monroe, el discurso de Trump ya no es solo una amenaza, es una declaración de régimen hemisférico.

  • América Latina no es aliada: es territorio.

  • Los gobiernos no son interlocutores: son administradores temporales.

  • Los recursos no son nacionales: son botín legítimo.

  • La soberanía no es un derecho: es una concesión revocable.

Desde una perspectiva latinoamericana, colombiana y de derecho internacional, esto equivale a la proclamación abierta de un orden colonial del siglo XXI, sostenido por fuerza militar, coerción económica y retórica de saqueo sin complejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario